EN 1809 termina el ciclo de los intentos de conquista ingleses. Lo que no pudo la milicia lo lograría la codicia. La herencia de Hernandáreas, alias “Cabeza de Vaca”,fue nuestra perdición. El drama rioplatense termina en aquello que tan claro definiera Julio Herrerea y Obes, presidente uruguayo,” una estancia cuyo directorio está en Londres”. O como , Julio Roca, presidente argentino contemporáneo, asegurara que: “ la República Argentina es parte virtual del Imperio Británico”. La gran estancia americana regenteada por los mercaderes del puerto no daba lugar para grandezas nacionales, ni para proyectos de desarrollo propios.
Nos convertimos en proveedores de cueros, lanas y carnes, como otros lo hicieron con minerales, azúcar y maderas. Europa satisfacía el consumo de las clases ociosas de los puertos, prestaba dinero para merecenarios que imponían “el libre comercio” en la región, vomitando en nuestras costas sus excedentes de carne de fabrica o de cañón. Un desarrollo enclenque topeado por abusivas relaciones de intercambio. La oligarquía vacuna argentina amotina al ejército en 1930, para reducir el mercado interno a las necesidades exportadoras impuestas por Inglaterra. Se establece que la relación máxima soportable para la economía argentina de un habitante por cada cuatro novillos. Para ese entonces Argentina había llegado a sus 12 millones de habitantes. Uruguay llegaría a saturar esa ecuación colonial, en 1950, 2.5millones de habitantes y 10: de vacunos, de ahí la prolongada siesta colonial oriental, de este “país oficina”,al decir de Mario Benedetti. Nuestra productividad maravillosa, en el 900, 24 lanares y 21 vacunos por habitante, producto de nuestro vacío demográfico, nos dio medio siglo de “prosperidad”. Tan ricos como “nabos”, nos dedicamos a posar de “la Atenas del Plata”, a divagar por los foros internacionales fomentando arbitrajes y mediaciones en los conflictos de “la bárbara América”. Pero para ese entonces ya el imperio Británico había desaparecido, sin que nos diéramos cuenta de ello, siendo sustituido por el yanqui. La mitad del siglo nos encontró postrados ante el nuevo amo del mundo, jugando de laderos junto con la gorilocracia argentina, fomentando desde nuestras costas los infames atentados contra el pueblo hermano. En fin, pasamos de “la Atenas del Plata” al Guantánamo del sur… doctrina Rodriguez Larreta mediante, propugnando las intervenciones multilaterales, los tratados militares interamericanos con el tiburón del norte, en fin, cavando la ruina de los vecinos durante una década infame, del cuarenta y cinco al cincuenta y cinco. No se nos movió un pelo cuando los aviones gorilas bombardearon la Plaza de Mayo aquel medio día del 16 de junio de 1955, mas luego dimos asilo a los asesinos… que se podía esperar de los troyanos de América, fieles a nuestras raíces colonialistas…Que pocos años después los mismos milicos, compañeros de academia de Las Américas de los gorilas argentinos, nos fregarían también a nosotros.
Y el Frente Amplio no se las trae todas consigo. Huérfano de conciencia histórica americana, arrastran muchos de sus líderes, el peso de una historiografía unitaria, todo el antiperonismo de los tiempos del infame presidente Baldomir y su canciller Rodriguez Larreta, la prédica de una izquierda colonial, en fin, las taras del colonialismo intelectual. Montevideo como apéndice ideológico del barrio norte porteño…
Los uruguayos en su “nirvana”, vieron a fines de los cincuenta, como los ingleses cerraban sus frigoríficos, se insertaban en el Mercado Común Europeo y empezaban a churrasquear de lo suyo.
La oligarquía mendicante oriental no tuvo otra iniciativa que forzar el desmantelamiento del país, achicarlo para seguir vendiendo a precios viles, a cada vez menos clientes, o arrastrar su servilismo político continental tras “cuotas” para su producción. De ahí la desesperación por reducir la industria, que consumía divisas, dando ocupación a una población consumía la preciosa carne de exportación.
Medio siglo cumple la política de achique iniciada por el ministro Azzini ,al tomar el gobierno la clase ganadera acaudillada por Nardone, creatura del vaquero Bordaberry.
Allí comienza el calvario de los orientales, palo o emigración. Cárcel o exilio. El despotismo se retroalimenta en la miseria que los tecnócratas funcionales a la ARU generan en el desmantelamiento del mercado interno. Políticas económicas atrabilarias que fomentan la anarquía económica, inflación y devaluaciones periódicas con las que acelerar la destrucción del aparato productivo local y la pauperización de amplios sectores de población declarados “excedentarios”.
¿Qué proponen los “cabeza de vaca”?, Volver a las consabidas políticas de achique indefinido. Reducir al país a un embarcadero de pasta de celulosa, o de carnes y cueros, aunque para esto ya tienen algunas dificultades: en su desprecio por la gente se han quedado sin peones para la esquila y el pastoreo… y no les importa, ellos ya tienen acciones en el desierto forestal multinacional que crece día a día.
Pese a haber perdido en este medio siglo no menos de un millón de habitantes, entre los que se fueron y su procreo, aún para el modelo de los “cabeza de vaca”, sobra otro millón que no tiene lugar en la economía de mercado imperante, son marginados como desechos sociales, carne de calabozo o de morgue. Para ese millón hay dos opciones: la cárcel o el cuartel, no hay escape en la emigración, salvo para su propio interior, para ello está la pasta base.
El país es viable en la media de que profundice el rumbo trazado, solo la transformación de nuestras materias primas, el país “agrointeligente”, integrado como pieza de un puzzle multicolor del continente americano en el mundo. O sucumbir ante el desierto forestal.
A este país solo le queda un cerebro que piensa en estas cosas y se hace cargo, nuestro entrañable Pepe . Los demás politicastros duermen, o mejor dicho, se hacen los dormidos para seguir lucrando como satrapas de las multinacinales.
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