En el muelle de Carmelo, a fines de los noventa, estaban encadenados tres pesqueros de PROMOPEX, cubiertos de herrumbre, escorado uno de ellos, como con ganas de zambullirse en las empetroladas aguas circundantes. Es que habían sangrado, por las heridas de sus corroídos cascos, fluía, como hilo de sangre aquel aceite, extraño al limpio río, silencioso testimonio de un crimen. Éste había ocurrido largos años ha, cuando la cooperativa pesquera se fundió, dejando unos millones de dólares de deudas, al fisco, a sus trabajadores, a los proveedores y al Banco de la República, el verdadero dueño de los barcos. La confabulación burocrática, esa que hace que un particular pueda ejecutar las prendas en tiempo y forma, en cambio el “común”, es decir el estado, está condenado a ver destruido su patrimonio, hasta en sus garantías. ¿Y quién iba a comprarlos luego que el siguiente gobierno, el de Lacalle, entregara los recursos pesqueros a la piratería internacional? Y eso fue lo que pasó, cu...
Aquí se podrán ver las columnas publicadas en el diario La Repjública de Montevideo, Uruguay, por Mario de Souza,sus aportes mas recientes. La colección completa podrá verse en el blog UNIDAD AMERICANA.Ver también blogs "El derecho al Pataleo" incluyendo cuentos cortos de ficción política.