Los uruyanquis.
Hay sociedades, como la norteamericana, en las que los hombres públicos no tienen vida privada, donde una felatio puede descalificar al hombre y derribar a su partido del poder. Aquí se puede ser presidente y llevar vida disipada, jugador, borracho, hasta golpeador, no importa, es su vida privada, todo se salva si es bien blanco y doctor. Las exigencias para ser presidente del Uruguay me recuerdan a las del novio para la nena de La Catalina.
Allá no hay fortunas privadas, ni para el fisco ni para el público, donde no es posible vivir mas allá de lo que se declara ganar, un hombre público no puede poseer un cuadro valioso sin dar explicaciones, al fisco y al público…
¿Y, esto lo hacen de puritanos, de puro beatos que son? No, lo hacen porque no se pueden permitir que las privadas falencias, debilidades, pongan en riesgo la función pública. En otras palabras, no se pueden permitir que un gobernante, que decide sobre vida y hacienda de millones de sus ciudadanos, pueda ser víctima del chantaje por parte de mafias, grupos de interés, o potencias extranjeras.
¿Pero, que puede impresionar a un uruguayo? Si aquí vaciamos y llenamos, tres veces en cincuenta años, los mismos bancos, sin escándalo para nadie?
La era Reagan –Bush liquidó los valores éticos de la sociedad norteamericana, entregó el gobierno a los mas ricos, creó una burbuja consumista sostenida por una prédica belicista que llenó de sangre todos los rincones del mundo. Es en esta era, liberal, en la que se casan los intereses de las narcomafias con bancos y corporaciones. Los norteamericanos despiertan del largo sueño liberal americano, empobrecidos, faltos de salud, vivienda y seguridad pública, con sus ciudades corroídas por los traficantes de drogas. La globalización de la miseria, es el resultado de estas políticas, tal como lo plantea Marcos Camacho, capo de la mafia de San Pablo, en reciente reportaje realizado por O.Globo. El fin de la era liberal, la minimización los estados, nos trajo lo que se puede llamar el tiempo de “la posmiseria”. Luego de treinta años de fomento de las desigualdades sociales, de la miseria planificada, surgen “los hijos de La-Calle”, animados con su violenta contracultura, “hacé la tuya”, que fuera lema comercial de famosa multinacional…
Aquí los hombres públicos son celosos de la privacidad de sus vidas.Nada es mas peligroso que un hombre público sin vida privada… temible como un sobrio en orgía de borrachos. Para estar en el club de “los presidenciables”, hay que mostrar título de doctor en leyes, se soportan los médicos, pero ante todo, ser afecto a los sacos negros y las corbatas. El uruguayo es tolerante con todo, si son extranjeros y ricos, bienvenidos los negros y los chinos. “Reservándose el derecho de admisión”, de negros y achinados pobres… pero no tolera las camperas. Y esto no es cuestión partidos, es un problema ideológico que los trasciende. Viene del fondo de los tiempos, Mariano Moreno lo expresó bien, ya 1810,“se reputará decente toda persona blanca que se presente vestida de fraque y levita” "
Los yanquis superaron su secular “racismo” a votar a Obama.¿ Los uruyanquis podremos superar nuestro inveterado racismo "de saco y corbata".
Hay sociedades, como la norteamericana, en las que los hombres públicos no tienen vida privada, donde una felatio puede descalificar al hombre y derribar a su partido del poder. Aquí se puede ser presidente y llevar vida disipada, jugador, borracho, hasta golpeador, no importa, es su vida privada, todo se salva si es bien blanco y doctor. Las exigencias para ser presidente del Uruguay me recuerdan a las del novio para la nena de La Catalina.
Allá no hay fortunas privadas, ni para el fisco ni para el público, donde no es posible vivir mas allá de lo que se declara ganar, un hombre público no puede poseer un cuadro valioso sin dar explicaciones, al fisco y al público…
¿Y, esto lo hacen de puritanos, de puro beatos que son? No, lo hacen porque no se pueden permitir que las privadas falencias, debilidades, pongan en riesgo la función pública. En otras palabras, no se pueden permitir que un gobernante, que decide sobre vida y hacienda de millones de sus ciudadanos, pueda ser víctima del chantaje por parte de mafias, grupos de interés, o potencias extranjeras.
¿Pero, que puede impresionar a un uruguayo? Si aquí vaciamos y llenamos, tres veces en cincuenta años, los mismos bancos, sin escándalo para nadie?
La era Reagan –Bush liquidó los valores éticos de la sociedad norteamericana, entregó el gobierno a los mas ricos, creó una burbuja consumista sostenida por una prédica belicista que llenó de sangre todos los rincones del mundo. Es en esta era, liberal, en la que se casan los intereses de las narcomafias con bancos y corporaciones. Los norteamericanos despiertan del largo sueño liberal americano, empobrecidos, faltos de salud, vivienda y seguridad pública, con sus ciudades corroídas por los traficantes de drogas. La globalización de la miseria, es el resultado de estas políticas, tal como lo plantea Marcos Camacho, capo de la mafia de San Pablo, en reciente reportaje realizado por O.Globo. El fin de la era liberal, la minimización los estados, nos trajo lo que se puede llamar el tiempo de “la posmiseria”. Luego de treinta años de fomento de las desigualdades sociales, de la miseria planificada, surgen “los hijos de La-Calle”, animados con su violenta contracultura, “hacé la tuya”, que fuera lema comercial de famosa multinacional…
Aquí los hombres públicos son celosos de la privacidad de sus vidas.Nada es mas peligroso que un hombre público sin vida privada… temible como un sobrio en orgía de borrachos. Para estar en el club de “los presidenciables”, hay que mostrar título de doctor en leyes, se soportan los médicos, pero ante todo, ser afecto a los sacos negros y las corbatas. El uruguayo es tolerante con todo, si son extranjeros y ricos, bienvenidos los negros y los chinos. “Reservándose el derecho de admisión”, de negros y achinados pobres… pero no tolera las camperas. Y esto no es cuestión partidos, es un problema ideológico que los trasciende. Viene del fondo de los tiempos, Mariano Moreno lo expresó bien, ya 1810,“se reputará decente toda persona blanca que se presente vestida de fraque y levita” "
Los yanquis superaron su secular “racismo” a votar a Obama.¿ Los uruyanquis podremos superar nuestro inveterado racismo "de saco y corbata".
Comentarios
Publicar un comentario